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LA REVUELTA - informacion disidente

PUTILLAS

PUTILLAS

(en la imagen, chicas en una discoteca de tarde de Londres para mayores de 14)

LA TIERRA DE LAS PUTILLAS

El feminismo luchó por liberar a la mujer. Ahora que se podría decir que por fin ha logrado imponerse, se abre camino una nueva generación para la que su cuerpo se ha convertido en el único camino hacia la autorrealización.

 

Noche de fin de semana en una discoteca del southend londinense. Alrededor de una docena de chicas, todas delgaditas, de cara aniñada, con altos tacones, minifaldas de vértigo y medias provocativas, caminan hacia una gran cama vacía de sábanas sedosas. La cama está rodeada de hombres de mirada ávida y libre de cualquier pudor, ellos serán los que escojan quien podrá clasificarse para la siguiente fase de la competición de “Chicas en la cama”. De entre los cientos de chicas escogidas para posar en las camas de discotecas y night-clubs por toda Inglaterra, una elegida como modelo para la revista Nuts.


En este contexto, el modelismo significa “modelismo glamour”, el eufemismo para posar desnudas en revistas para hombres. “Quiero que mi madre se sienta orgullosa de mi, es por eso que lo hago” - afirma una de las casi adolescentes con una minifalda que no oculta sus rojas bragas y un top que muestra más de lo que cubre.

 

Las chicas van acercándose a la gran cama una detrás de otra, a medida que Cara Brett, una “modelo de glamour” ya consolidada, las va organizando y dirigiéndose al mismo tiempo a todo el aforo de la discoteca con el micrófono. “¡Ahora ponte a cuatro patas! ¿te pondras así? - Oh, sí, con cuidado. Poco a poco…” - Su voz es sensual y atrevida, cada vez les pide poses más sugestivas. “Si quereis ser ganadoras, tendréis que enseñar algo más de carne” - las urge también.

 

Una jovencita regordeta con grandes senos, es la primera en despojarse de su sujetador y comienza a balancear sus pechos frente al público y las cámaras. A medida que la exhibición sube de tono y las chicas van desprendiéndose de su ropa interior, los hombres del local van jaleando más fuerte y desordenadamente. El alcohol y también otras sustancias, han corrido abundantemente durante la noche y eso es algo que se nota en actitudes y miradas. Muchos usan sus teléfonos moviles para grabar y fotografiar a las chicas a medida que se van sacando sus últimas prendas entre sensuales poses. Una chica, algo más feilla que las demás y quizás un poco demasiado entrada en carnes, salta hacia delante con actitud provocadora, pero su acto es saludado con rechazo y burlas en lugar del jolgorio que quizás ella esperara. Se puede detectar una punzada de dolor en sus ojos antes de que le de tiempo de volver a esconderse entre las otras.

 

La elección se realiza del modo más arbitrario, únicamente aquellas que se han mostrado más predispuestas a enseñar sus cuerpos en las posturas más explícitas quedan escogidas.

 

Lo mismo que pude ver yo esa noche en aquella discoteca, puede verse en tantas otras discotecas a lo largo y ancho del Reino Unido. Imágenes que una generación anterior vio como degradantes para la condición de la mujer ahora son vistas como divertidas, e incluso como envidiadas y deseadas por muchas adolescentes.

 

Desde hace más de 200 años el feminismo ha estado luchando por liberar a la mujer de la opresión que ejerció sobre ella el machismo. Desde “La Reivindicación de los Derechos de la Mujer” en 1792 de Mary Wollstonecraft hasta “El Mito de la Belleza” en 1991 de Naomi Wolf, mujeres brillantes han luchado por cambiar el patrón con el que se trataba a la mujer.

 

Ahora, cada día más, nos encontramos con mujeres tratadas como simples objetos sexuales, degradadas al nivel más patético. Actualmente, la imagen de la perfección femenina se va convirtiendo cada vez más en una mujer hipersexualizada de grandes pechos, caderas provocadoras y promiscuidad desatada.

 

Naturalmente, querer la atractividad sexual ha sido siempre un deseo tanto para hombres como para mujeres. Pero en esta generación, hay una cierta imagen de la mujer cada vez más celebrada, y esta es una imagen que viene directamente dictada por la industria del sexo. Lo vemos en la creciente limitación del significado de “sexy” - cinturas exageradamente estrechas, tetas desproporcionadas, labios operados, etc… - todo ello nos muestra el cómo la industria del porno se ha movido dese los márgenes de nuestra sociedad hasta el corazón de nuestras hijas.


Y todo gracias a la fuerza del modalismo erótico, la proliferación de los espectáculos de sexo y de strip-tease, a la emisión de imágenes antes consideradas como explícitamente sexuales en horarios para todos los públicos, a la popularidad de memorias de prostitución que sugieren que vender sexo es un camino admirable para la mujer hacia su independencia; y, por encima de todo, a la inmensa presencia de la pornografía en las vidas de tantísima gente, mayor o menor de edad, a través de internet.

 

Esta cultura tan sexualizada es a menudo celebrada como signo de poder y de liberacion de la mujer.

 

Fue de hecho una causa esencial del movimiento por la liberación de las mujeres de los años setenta del siglo XX, el que las mujeres se desprendieran de la moral convencional sexual, la cual las habría confinado en una prisión de opresión y castidad. El hecho de que las mujeres puedan actualmente ser activas sexualmente y experimentar cualquier cosa sin temor a ser condenadas, es una consecuencia directa de aquel feminismo. Para muchas de ellas la hipersexualización de nuestras adolescentes todavía es vista como una conquista . En sus esquemas, una mujer que posa para una revista para hombres desnuda y con posturas explícitamente sexuales, no hace otra cosa que poner su grano de arena en la gran misión por liberar a la mujer de sus opresiones.

 

Esta ecuación de afirmación y liberación con cosificación sexual, es actualmente vista por un muy amplio sector de nuestra sociedad, y está teniendo un efecto real (y devastador) entre las mujeres más jóvenes.

 

Ellie es una chica atractiva y bien educada que estudió en una escuela privada y en una buena universidad, y que fue enseñada para creer que podría hacer cualquier cosa en cualquier profesión - derecho, medicina, política…

 

Sin embargo ella quiso ser actriz. Pero cuando descubrió lo difícil que es conseguir un puesto de trabajo en este sector y se vió económicamente desesperada, dio un paso decisivo aunque no planeado al aceptar un puesto de showgirl en una discoteca de Londres. Se metió con la idea de que aquello era realmente progresista y al mismo tiempo una forma de reafirmar su poder femenino.

 

“La gente lo dice!”- pensó ella. “Hablo de la idea según la cual una mujer que expresa su sexualidad con completa libertad, así de este modo, y además ganando un dinero con ello, logra una mayor autonomía y poder como mujer”.

 

Sin embargo no fue eso lo que encontró, sino algo muy distinto: el grado de deshumanización y degradación de aquel trabajo. En aquel entorno aprendió a ser tratada más como un objeto que como una persona. - “Eres como un juguete, debes ponerte un nombre falso de muñequita y disfrazarte de lo que no eres. Así, lo normal es que te traten como un juguete”

 

Gavin Lloyd dirige una discoteca en el Southend.

 

“Las chicas vienen aquí las noches de fiesta enseñando toda su ropa interior. El tipo de prendas que normalmente te pondrías sólo para una noche especial con tu pareja, son llevadas por chicas de apenas 18 años para salir de marcha. Ahora todas llevan implantes de pecho, narices operadas, las cosas más inesperadas…. Algunos años atrás las jovencitas ahorraban para su primer coche, ahora lo hacen para poder operarse alguna cosa.”

 

“Conozco a seis o siete adolescentes que se han operado en los últimos seis meses. Todas ellas piensan que por ese camino alcanzaran alguna forma de éxito, personal y social. Si miras a Jordan o Melinda Messenger, o Jodie Marsh… esa es su meta en la vida. Es todo lo que ellas quieren ser.”

 

En 2006 según una encuesta realizada entre chicas adolescentes más de la mitad de las consultadas consideraban la idea de ser modelo como meta en la vida, un tercio de ellas veían a Jordan como modelo a seguir.

 

La magnitud de esta forma de pensar según la cual tantas mujeres piensan que su valor se mide por el tamaño de sus tetas es algo que para algunos padres parece llegar de la nada, la transformación puede desarrollarse en pocas semanas y a cada vez edades más tempranas.

 

Dave Read, director de Neon Management, empresa de selección de modelos eróticas, considera que a todas estas chicas jóvenes las impulsa más la desesperación que cualquier idea de liberación feminista.

 

“Son tantas las chicas que estan viniendo” - afirma. “No necesitan ser especialmente guapas, pueden tener el aspecto de cualquiera de tus vecinas. Simplemente son el tipo de chicas que cuelgan sus fotos en internet para que se las puntúen.”

 

“No es necesario ni pagarles para poder hacer una sesión: simplemente te vas a las discotecas de Londres por la noche y coges a cualquiera de todas estas desesperadas por un poco de notoriedad. Estan todas locas por liarse con algún futbolista o por ser modelos a cualquier precio. Comienzan soñando con ser estrellas, y muchas acaban hundidas en vicios y deudas, fregando en algún pub, haciendo de show girls o tambien en el mundo de la prostitución.”

 

Muchas adolescentes parecen creer que la autoafirmación sexual es la auténtica via de realización femenina, que la afirmación de la mujer pasa por provocar a los hombres haciendo de si misma una figura hipersexualizada.

 

El feminismo pretendía que las mujeres abandonaran su papel de servicio a los demás, en particular a sus hombres, para encontrar una via de liberación que las desperatara a reencontrarse con sus propios deseos e independencia. Pero este objetivo se ha convertido ahora, con las nuevas generaciones, en la via para convertirse en un mero objeto sexual.

 

La creencia de que chicas cada vez más jóvenes deban “expresarse” a través de su apariencia, significa que chicas de incluso ocho o nueve años se comiencen ya a preocupar por seguir una dieta, ir de tiendas y maquillarse.

 

Joan Jacobs Grunberg, es una historiadora norteamericana que ha estudiado los diarios de chicas adolescentes de diferentes épocas, para observar de qué manera han cambiado los deseos y objetivos de las chicas a través del tiempo. Ella afirma que “antes de la Primera Guerra Mundial, era realmente extraño que alguna chica se centrara en su propio cuerpo como absoluta prioridad. Sus prioridades se centraban mucho más en mejorar como persona, el perfeccionamiento intelectual, ayudar al prójimo o la manera mejorar sus relaciones con sus familia y amistades.

 

En 1892 una adolescente escribió en su diario: “Quiero no hablar tanto de mi misma. Aprender a pensar antes de hablar, a trabajar seriamente y con constancia, a ser más comedida en conversaciones y actos. A no dejarme llevar demasiado por mis ensoñaciones, a ser más digna como persona y a interesarme más por los demás.”

 

En otro diario, datado en cien años después (1992), Brumberg cita a otra adolescente de la mimsa edad: “Quiero mejorar mi aspecto cueste lo que cueste con el dinero de mi paga y lo que gano como canguro. Quiero perder peso, comprarme unas lentes; ya tengo mi nuevo peinado, pero me falta para maquillaje, ropa nueva y accesorios. “

 

Estudios recientes afirman que alrededor del 75% de las chicas adolescentes se sienten insatisfechas con sus cuerpos, y que más de un tercio de ellas hacen dietas. En otro estudió se encontró que incluso entre las chicas de 11 años, una de cada cinco está haciendo algo por perder peso. ¡Muchas de ellas ya habían desarrollado su preocupación por una buena figura desde los seis años de edad!

 

Desde que las redes sociales de internet se han convertido en una herramienta de interacción casi inexcusable entre nuestros adolescentes, se ven cada vez más perfiles de presentación con fotografías y posturas con contenido sexual más o menos explícito, entre los miembros más jóvenes de nuestra sociedad.

 

“Ellas se van haciendo fotografías las unas a las otras” - afirma la madre de una de ellas, “y realmente son a menudo muy sexuales, provocativas. Ella sólo tiene 11 años, y de repente parece una chica de deciseis provocando para sexo.”

 

Si esta sexualización tan temprana de mujeres que todavía no son más que niñas tuviera algo que ver con su liberación, no veriamos numeros tan importanes de mujeres que según todos los estudios ven su primera relación sexual como una experiencia traumática.

 

En un estudio realizado el año 2000, se afrmó que el 80% de las chicas que habían tenido sexo entre los 13 y los 14 años se arrepentían de su primera experiencia. Si consideramos que más del 25% de las chicas mantiene relaciones sexuales con 15 años o menos, estos son muchos arrepentimientos. Suelen ser relaciones sexuales carentes de emociones mínimamente profundas. En la actualidad emociones y sexo se han divorciado en las chicas jóvenes, la mayoría de ellas sólo se ven a si mismas en los términos de su sex appeal.

 

Para resumir la visión del sexo que muchas mujeres jóvenes tienen actualmente, aquí estan las palabras de un grupo de chicas adolescentes .

 

“Estábamos comentando que una semana de estas deberíamos salir e intentar lograr el mayor número de rollos posibles, y con la mayor variedad posible - edad, raza, trabajos, etc…” - afirma Ruby, una chica londinense.

 

“Tú sabes, como en el capítulo de Sex And The City, cuando Miranda fue a STD y tuvo que llamar a toda la gente con la que se había acostado, y los iba contabilizando mientras no podía creer la cantidad que sumaban - pienso que algun día yo también seré así.” - sonrie Bella.

 

Hubo un tiempo en el que la excesiva experimentación sexual en la mujer estaba censurada. Ahora, lejos de sentirse aisladas por su deseo de promiscuidad, estas chicas necesitan tomar como modelo a figuras hipersexualizadas de la televisión o del espectáculo para poder sentirse integradas en el grupo.

 

En este universo la mujer ganadora es aquella que prioriza una idea de perfección estética y sexual, y que silencia cualquier disconformidad que pueda sentir en su interior por hacerlo así. Esta mujer cosificada, convertida en objeto, es ya sólo el trofeo del macho, es la muñequita viviente. Este es el juguete en manos de otros en el que se ha convertido en pleno siglo XXI la figura liberada de la mujer prometida por el feminismo.

 

FUENTE: PRENSA BRITÁNICA.

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